Labores de invierno: El trasplante

El invierno es un período en el que la mayoría de las plantas permanecen inactivas. Algunas incluso, las de hoja caduca, pierden sus hojas y con ellas todo rastro de vida… Sin embargo, el invierno es la época perfecta para realizar algunas labores que, por otra parte, son realmente importantes para el correcto desarrollo de nuestras plantas, como por ejemplo el trasplante.

¿Qué es el trasplante?

El trasplante básicamente consiste en sacar una planta de donde se encuentra para plantarla en otro lugar. Puede ser el paso de una maceta al suelo del jardín, a otra maceta, de un lugar en el suelo a otro, etc. Normalmente el trasplante de una maceta a otra se realiza para proporcionar a la planta sustrato nuevo y/o más espacio para crecer.

Maceta con raíces saliendo.

Maceta con raíces saliendo.

¿Cuándo trasplantar?

La mejor época del año para trasplantar es siempre durante el reposo invernal. Al encontrarse en reposo, la planta apenas notará el cambio de lugar. Lo más recomendable será esperar al final del invierno, para que la planta agarre en el nuevo sustrato con el comienzo de la primavera. Esto es válido tanto para los trasplantes en exterior como en interior. En cuanto a la necesidad de la planta de ser trasplantada, sabremos que una planta necesita una maceta mayor cuando las raíces salgan por los agujeros de drenaje del fondo. También puede ocurrir que, aunque la maceta tenga un tamaño suficiente, el sustrato ya sea viejo y por tanto pobre en nutrientes. En este caso veremos que la planta, a pesar de tener espacio para crecer, no crece y poco a poco pierde vigor.

¿Cómo trasplantar?

El trasplante es en realidad algo bastante sencillo, pero debemos tener en cuenta algunas cosas que son fundamentales para que la operación tenga éxito y la planta se vea beneficiada por él. De lo contrario, el resultado puede ser perjudicial e incluso llegar a producir la muerte de la planta. Vamos a centrarnos en el trasplante de una maceta a otra, en próximos post os hablaremos de otros supuestos.

En primer lugar debemos escoger un sustrato de buena calidad y adecuado para la planta que queremos trasplantar. No podemos utilizar el mismo sustrato para un cactus que para una begonia… En el mercado existen diferentes tipos de sustratos en función de las necesidades de las plantas, acude a una floristería o un vivero y déjate asesorar por personal cualificado.

También debemos escoger una maceta adecuada para la planta. El aumento de maceta debe ser siempre progresivo. Como regla general, no se debe pasar una planta a una maceta mucho mayor porque la tierra podría permanecer mojada demasiado tiempo y corremos el riesgo de que se pudran las raíces. Si es una planta de crecimiento lento, con aumentar dos o tres centímetros el diámetro de la maceta será suficiente. Si la planta es de crecimiento rápido podemos poner una maceta algo mayor. Esto será siempre porporcional al tamaño que ya tiene la planta, ya que una planta joven suele tener una perspectiva de crecimiento más rápida que un ejemplar muy desarrollado.

Otro aspecto importante que debemos tener en cuenta es la posición del cuello de la planta. El cuello de una planta es la zona donde se unen la parte aérea y la parte subterránea. Esta zona se encuentra al nivel de la tierra, y siempre debemos tratar de mantenerla en la misma posición. Ni enterrarla, ni dejarla sobresaliendo.

Cepellón de una planta.

Cepellón de una planta.

Una vez dispuesta la maceta y el sustrato pondremos en el fondo de la nueva maceta una cantidad de tierra suficiente como para que el cuello de la planta se mantenga al mismo nivel que estaba. Después debemos retirar la maceta antígua tratando de extraer el cepellón de la planta de una pieza. El cepellón es el terrón de tierra que abarcan las raíces de la planta, si se rompe o desmorona es muy posible que se rompan un buen número de raíces y debemos tratar de evitarlo. Que la planta esté bien regada suele facilitar la extracción del cepellón de una pieza. Si la maceta está muy pegada y nos cuesta extraerla podemos dar unos golpes en el perímetro para que se separe mejor. Si la maceta es flexible, también podemos presionar las paredes para ahuecarla. Después lo colocaremos en la nueva maceta asentándolo bien en la tierra. Rellenaremos el perímetro de la maceta con el sustrato, presionando ligeramente con los dedos para no dejar huecos pero con cuidado de no compactar mucho la tierra. Si el sustrato se compacta demasiado se dificultará el crecimiento y la aireación de las raíces, además de la absorción de agua.

Una vez hemos rellenado toda la maceta, debemos dar un riego generoso para que se empape y asiente el nuevo sustrato. Dejaremos el agua sobrante en el plato durante un par de horas para asegurarnos de ello y después la retiraremos.

Y con esto hemos terminado la operación de trasplante. Por último, debemos tener en cuenta una cosa más. Una planta con sustrato nuevo no suele necesitar fertilizantes, así que después del trasplante conviene que esperemos un tiempo para aplicarlos.

Esperamos que estos consejos os resulten de utilidad y que el próximo trasplante sea todo un éxito!

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